
El sector asegurador debe prepararse para un contexto global cada vez más incierto, en el que la inestabilidad geopolítica se afianza como uno de los principales factores de riesgo para empresas, gobiernos y ciudadanos. Esta es una de las principales conclusiones del XI Informe sobre Riesgos Futuros presentado por el Grupo AXA, que este año se ha dado a conocer en la Universidad Europea Miguel de Cervantes de Valladolid.
El documento, elaborado a partir de una encuesta mundial realizada por IPSOS a más de 3.000 expertos y ciudadanos de 50 países, destaca un repunte notable de la preocupación por las tensiones geopolíticas. En 2024, el 16 % de los expertos a nivel global identificaron este riesgo como el más preocupante, frente al 9 % registrado en 2023. Este aumento refleja un cambio de prioridades en un mundo marcado por conflictos prolongados, tensiones internacionales y desafíos a la seguridad.
Durante la presentación, Josep Alfonso, director general de la Fundación AXA, subrayó que Europa es la única región en la que tanto expertos como ciudadanos sitúan este tipo de amenazas dentro de los diez riesgos principales. En contraste, regiones como Asia o América relegan la inestabilidad geopolítica a una posición secundaria, por detrás de otras preocupaciones como la ciberseguridad, los riesgos sanitarios o el cambio climático.
España destaca especialmente en el informe por la alta percepción del riesgo geopolítico. Según los datos, tanto expertos como población general en nuestro país lo consideran una de las mayores amenazas, incluso por encima del cambio climático. Además, se evidencia una desconfianza significativa hacia la capacidad de los poderes públicos para gestionar este tipo de riesgos, un aspecto especialmente relevante para el sector asegurador, que podría verse llamado a cubrir nuevas áreas de vulnerabilidad institucional y social.
En el debate posterior a la presentación, con la participación de expertos en geopolítica y relaciones internacionales, se puso de relieve la necesidad de que todos los actores, incluidos los del sector asegurador, cuenten con estructuras más flexibles y resilientes. Se mencionó que los cambios globales no serán graduales, sino que podrían ser radicales y repentinos, lo que obliga a anticiparse y diseñar modelos de cobertura adaptativos.
Uno de los puntos más destacados del informe es el sentimiento generalizado de desprotección ante la desinformación. Un 75 % de los expertos considera que la ciudadanía no sabe diferenciar adecuadamente entre información veraz y falsa, especialmente en redes sociales. En España, este dato alcanza el 85 % entre los expertos, lo que pone de manifiesto un entorno de comunicación confuso que también puede derivar en riesgos reputacionales y de confianza, aspectos clave para la industria aseguradora.
La creciente percepción de vulnerabilidad global, tanto en términos de seguridad física como informativa, obliga al sector asegurador a revisar su mapa de riesgos, incorporar variables geopolíticas en sus modelos de análisis y diseñar productos más robustos para un entorno cada vez más volátil y complejo.
