Aspectos clave del seguro de responsabilidad civil en el sector construcción

Seguro de construcción

El seguro de responsabilidad civil para promotoras y constructoras no es obligatorio legalmente, aunque roza la irresponsabilidad no tenerlo debido a la alta siniestralidad del sector.

La primera pregunta que se suele plantear es, ¿cuál es el capital de cobertura máximo que la compañía pagará en uno o varios accidentes a lo largo de un año?

En realidad, no existe un baremo que dé respuesta a esta pregunta. Dependerá de cuál es la actividad. Por ejemplo, no es lo mismo construir chalets individuales que torres de 30 pisos, o tener tres empleados o 30.

Además de analizar estos parámetros, es importante tener en cuenta la facturación. Cuanto mayor sea ésta, mayor es el riesgo y, en consecuencia, la cobertura debería ser mayor.

Otro aspecto esencial es el capital de cobertura de la garantía patronal. Las indemnizaciones por daños corporales se han incrementado desde el año 2016, entre un 30 y un 50%. Por tanto es importante que la cobertura sea lo más alta posible, para evitar quebrantos financieros.

Además, se debe contemplar que, la responsabilidad de una constructora es de 10 años desde que entregan las viviendas.

En muchas ocasiones se han mostrado que hay subastas anuales del seguro de responsabilidad civil sin tener en cuenta este aspecto. Si en el año 9 se reclama por un defecto constructivo que produce daños y se ha cambiado tres o cuatro veces de compañía, ninguna de ellas se hará cargo, alegando que el daño tiene un origen anterior a su póliza y ya no está en vigor.

Son muy pocas las compañías que ofrecen esta cobertura si se mantiene en vigor durante los 10 años.

Por último, hay que estar muy atento a los plazos. Todas las pólizas contemplan una garantía de post-trabajos, que cubrirán los daños que los vicios ocultos puedan producir una vez entregada la obra. Este plazo suele ser de 12 meses, en ocasiones 24. Pues bien, si se hace una reclamación en ese plazo, se debe comunicar inmediatamente a la compañía, independientemente de si la responsabilidad directa es del constructor o de alguna empresa auxiliar. En el peor de los casos, la compañía deberá pagar y, eventualmente, repetirá contra el causante directo. Pero si se comunica fuera de plazo, se quedarán sin cobertura.

Tener una buena cobertura de responsabilidad civil conlleva una seria reflexión sobre riesgos y, además, debe ser evolutiva según las circunstancias de la empresa.