19 septiembre, 2019

El Observatorio de Pensiones de Willis TW detecta una mejoría en el sistema

La revalorización de las pensiones volverá a calcularse el 1 de enero de 2020 en base al Índice de Revalorización de las Pensiones (IRP) en vez de en base al IPC. Por este motivo, el Observatorio de Pensiones de Willis Towers Watson y el Grupo de Investigación en Pensiones y Protección Social de la Universidad de Valencia han preparado un nuevo informe en el que se analiza el valor del IRP adelantado para el próximo año, tras la ejecución presupuestaria de la Seguridad Social del segundo trimestre de 2019.

El estudio concluye que habrá una reducción del IRP adelantado del -2,13% al -1,87% para el 2020, una disminución que se considera positiva y se produce gracias al buen comportamiento de las cotizaciones y la transferencia corriente del Estado, que apunta a consolidarse en el futuro. Sin embargo, pese a que la mejora de casi tres décimas del IRP es una noticia positiva, el actual valor invita a la preocupación y a la cautela, pues refleja una situación aún débil de la sostenibilidad financiera del sistema de pensiones. “Que haya mejorado el cálculo del IRP en los años 2019 y 2020 (previsto) no debe hacer perder el foco en la necesidad de insistir en reformas que afiancen la salud del sistema a medio y largo plazo, primando ajustes graduales y no ajustes bruscos que puedan acabar siendo necesarios por no haber tomado medidas a tiempo”, ha afirmado Gregorio Gil de Rozas, Head of Retirement de Willis Towers Watson Iberia.

No creemos que volver a revalorizar al IPC sea positivo para el conjunto de la sociedad española porque estaríamos poniendo más presión a la sostenibilidad financiera del sistema”, ha anunciado Gil de Rozas. Como defiende el estudio, en caso de abandonar totalmente el IRP, la revalorización con el IPC debería modularse teniendo en cuenta variables últimas del sistema de pensiones, como ingresos y gastos contributivos, mejor que variables intermedias, como número de cotizantes, número de pensionistas, o que variables macroeconómicas como el crecimiento del PIB. Desde el Observatorio se ha insistido en que el IRP es un indicador mucho más potente y realista que otros como la evolución de las cotizaciones o el número de afiliados a la seguridad social, dos de los más usados tradicionalmente. “Esperamos que las futuras recomendaciones del Pacto de Toledo ofrezcan soluciones consensuadas a esta situación, pero teniendo como prioridad fundamental la sostenibilidad del sistema siendo preferible la acción sin consenso que la inacción”, ha matizado Gil de Rozas.

Redaccion

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