
El Ministerio de Sanidad ha reforzado este jueves, 5 de junio de 2025, su Plan Nacional de Actuaciones Preventivas frente al exceso de temperatura, con un nuevo marco interpretativo para alertas térmicas aplicable entre el 16 de mayo y el 30 de septiembre. Esta renovación sustituye una antigua metodología por otra capaz de integrar predicciones meteorológicas con datos reales de mortalidad y morbilidad, lanzando señales tempranas para proteger la población.
La estrategia, vigente desde 2004 y revisada anualmente, incluye a partir de este verano cuatro fases de riesgo (verde, amarillo, naranja y rojo), vinculadas a las 182 unidades climáticas homogéneas del sistema Meteosalud. Al incorporar variables epidemiológicas, ahora los avisos se emiten con mayor precisión y anticipación.
Hasta ahora, los umbrales respondían únicamente a condiciones atmosféricas. En cambio, la actualización permite que el Plan Calor emita advertencias basadas en la correlación entre temperatura extrema y mortalidad diaria. Este enfoque intersectorial combina aemet y registros sanitarios para señalar situaciones críticas incluso antes de que las estadísticas clínicas se disparen .
La nueva guía mejora las recomendaciones para segmentos vulnerables, como mayores de 65 años, niños y personas con patologías crónicas o tratamientos médicos. También involucra a profesionales que trabajan al aire libre o viven en viviendas sin climatización, facilitando un análisis más individualizado del peligro térmico .
Entre las novedades destaca la introducción de criterios subsidiarios para activar cada nivel de alerta, lo cual posibilita una intervención preventiva más temprana. Comunidades autónomas, ayuntamientos, centros sanitarios y servicios sociales recibirán información precisa para coordinar acciones locales adaptadas a la geografía y perfil de los residentes.
La actualización repercute de forma directa en las mutuas que gestionan bajas laborales, incapacidades temporales y atención domiciliaria por golpes de calor o deshidratación. Estas entidades deberán ajustar sus protocolos internos para incorporar el nuevo enfoque y capacitar a su personal para implementar recomendaciones según nivel de alerta específico en su área correspondiente.
La guía contribuye a reforzar la capacidad de respuesta del sistema sanitario público e impulsa una cultura preventiva entre los asegurados. Incluirá canales digitales, redes sociales y plataformas oficiales para difundir avisos y consejos adaptados a cada nivel, garantizando que los ciudadanos dispongan de información clara sobre los hábitos recomendados, como hidratación, evitar exposición directa o mantenerse en zonas frescas.
Este refuerzo programado durante los meses más cálidos adquiere mayor relevancia ante los registros recientes de olas de calor intensas en España. Aunque la nota del Ministerio no cita cifras concretas de mortalidad, la incorporación de mortalidad diaria a la ecuación avala una gestión basada en evidencias. Así, la vigilancia pasa de ser reactiva a proactiva, adaptada a fenómenos más frecuentes y prolongados por el calentamiento global.
La actualización persigue una acción preventiva basada en tres ejes: anticipación mediante datos meteorológicos y sanitarios; personalización de alertas según contexto geográfico y perfil de riesgo individual; y coordinación institucional para implementar medidas en el territorio.
Esta iniciativa refuerza la estrategia nacional para evitar los efectos nocivos del calor en la salud, mejorando la capacidad de respuesta del sistema colectivo a través de modelos más sensibles, técnicos y adaptados al impacto real sobre la población.
