
La presidenta de UNESPA, Mirenchu del Valle, ha propuesto la creación de un sistema nacional automático de gestión de siniestros climáticos que permita activar de forma inmediata la colaboración entre el sector asegurador privado y el Consorcio de Compensación de Seguros (CCS) ante catástrofes de gran impacto.
Durante su intervención en el 32º Encuentro del Sector Asegurador, organizado por Deloitte, MAPFRE y el diario ABC, Del Valle ha defendido que la experiencia adquirida durante la DANA de Valencia en 2024 demuestra que el sector asegurador está preparado para actuar bajo presión y con eficiencia. En aquel episodio, se activó un protocolo de emergencia firmado entre el Ministerio de Economía, Comercio y Empresa y UNESPA, por el cual 38 aseguradoras colaboraron en la tramitación de siniestros del CCS.
“Pusimos la maquinaria del seguro privado al servicio del CCS, y conseguimos tramitar más de 130.000 expedientes en tiempo récord. Este modelo debe convertirse en un procedimiento operativo estándar y automático ante futuros eventos climáticos extremos”, señaló Del Valle.
Más de 245.000 expedientes tramitados y 3.840 millones ya abonados
Desde la DANA, se han recibido más de 250.700 solicitudes de indemnización, de las cuales el 98% ya han sido gestionadas, según datos facilitados por UNESPA. En concreto:
245.461 solicitudes ya tramitadas
112.830 gestionadas directamente por aseguradoras privadas (en nombre del CCS)
1.258 millones € en indemnizaciones solicitadas a través del canal privado
3.840 millones € ya abonados del total estimado de 4.800 millones €
A estos datos se suman otros 139.000 siniestros climáticos cubiertos directamente por las aseguradoras, con 180 millones de euros en pagos, y los 51.500 expedientes agrícolas gestionados por Agroseguro, con compensaciones por 60 millones de euros.
Un modelo preventivo y sin debates
La propuesta de UNESPA busca evitar la necesidad de negociar condiciones ad hoc cada vez que ocurra una catástrofe. Del Valle plantea establecer umbrales predefinidos de activación automática, lo que agilizaría la respuesta del sistema asegurador y reforzaría la confianza ciudadana.
“Ya no se trata solo de reaccionar, sino de anticipar. Si sabemos que vamos a tener más eventos extremos por el cambio climático, debemos institucionalizar la colaboración público-privada para que no dependa de decisiones improvisadas o puntuales”, añadió.
¿Qué implicaría el nuevo sistema?
Ventajas potenciales:
Reducción en los plazos de respuesta tras una catástrofe
Optimización de los recursos del CCS y aseguradoras
Mejora de la experiencia del asegurado
Refuerzo del sistema asegurador como red de seguridad ante el cambio climático
Retos a considerar:
Definir los umbrales que activan el sistema
Establecer protocolos claros de reparto de funciones y pagos
Asegurar interoperabilidad tecnológica entre CCS y entidades privadas
